8 de noviembre de 2018
#CorralPapers: El Tribunal de cuentas confirmó festival de irregularidades
La auditoría sobre el programa de Iniciativas Comunitarias confirma las denuncias periodísticas y pone en evidencia la fragilidad legal con la que el municipio aceitó la red de punteros barriales que responden a José Corral. El escáner del organismo de control encontró fallas en todos los procesos, a tal punto que terminó adjuntando un anexo con recomendaciones básicas que desnudan la discrecionalidad reinante.

Por Juan Manuel Berlanga

 

Los y las Concejales de todas las bancadas ya cuentan con un informe firmado por las tres vocales del organismo que permite conocer algunos detalles de la Auditoría realizada por el personal del Tribunal de Cuentas Municipal de Santa Fe. Por iniciativa de la concejala Alejandra Obeid y con el apoyo de sus compañeros de bancada - tras el escándalo desatado por la investigación periodística conocida como #CorralPapers-, el Tribunal de Cuentas Municipal (TCM)  llevó adelante una auditoría especial sobre el programa Iniciativas Comunitarias entre los años 2013 y 2016.

El texto se trata del análisis realizado por las vocales del organismo tras la auditoría confeccionada por el personal de carrera del organismo, las posteriores respuestas del Ejecutivo Municipal y las contestaciones finales de los profesionales del TCM. Los concejales aún aguardan que el cuerpo completo de dicha auditoría sea enviado, pero dicho texto preliminar ya permite divisar el festival de irregularidades detectado y una interminable lista de recomendaciones.

 

Simulación de legalidad

La denuncia del consorcio de Periodistas que filtraron los documentos que permanecían ocultos en el marco del programa de iniciativas comunitarias daba cuenta del dibujo formal que se llevaba adelante en cada contratación para intentar salvar la discrecionalidad reinante.  En cada expediente de contratación figuraba un texto similar en el que se sostenía que, además de la entidad beneficiada, otras tres habían sido invitadas a cotizar, pero que habían preferido no pasar cotización. El TCM advierte la irregularidad: “Deben ser consultados al menos cuatro proveedores” y “debe constar” el pedido de cotización “debidamente diligenciado a cada proveedor”. No es para menos, el dibujo que buscaba gambetear la discrecionalidad era tan burdo que al comparar entre expedientes se podía determinar la utilización de COPY/PASTE (copiar y pegar) renglones de textos con los mismos pedidos de cotización que nunca eran contestados.

Pero aún va más allá: “No corresponde la modalidad de concurso privado”. Como punto de partida el TCM le recuerda a la intendencia que las simplificaciones (y en consecuencia la discrecionalidad absoluta que otorga) que conllevan contratar con Cooperativas y ONGs mediante la modalidad de un concurso privado no corresponden a este tipo de operatorias. Y recomienda utilizar el “Régimen Especial” específico y las consecuentes obligaciones que este impone.

 

De los dos lados del mostrador

Tal como se había denunciado en los #CorralPapers la aparición de funcionarios, familiares y empleados municipales en cooperativas y ONGs beneficiadas con el programa de Iniciativas Comunitarias es contraria a la ley, además de una clara falta de ética. Y al parecer, el TCM ya se lo había advertido en anteriores oportunidades. Las vocales, amablemente, recomiendan: “Continuar agudizando el CONTROL en el Proceso de Selección”. Y les recuerdan a José Corral y a sus funcionarios que antes de firmar un convenio con una entidad, se tienen que fijar que entre los integrantes de la Cooperativa no tiene que haber ni empleados, ni funcionarios. “A fin de evitar posibles situaciones de incompatibilidad o conflicto de intereses”.

Si bien el texto interpretativo de las vocales del tribunal no abunda en detalles sobre nombres y entidades, permite concluir que el tirón de orejas sobre la aparición de empleados municipales y hasta funcionarios dentro de las entidades beneficiadas fue asumido y corregido por el municipio. El TCM recomendó “la agudización del control en los procesos de selección y la inmediata desvinculación” de los empleados municipales y funcionarios de las entidades beneficiadas “lo cual según informes municipales fue cumplimentado”.

 

Un poco  de seriedad

EL TCM  recomienda el cumplimiento de dos puntos fundamentales: Incorporar a los contratos una cláusula de garantía por vicios o defectos de las obras y el certificado de recepción de obra. Aunque se trate de dos conceptos fundamentales de cualquier contrato, los mismos brillaban por su ausencia.

Los auditores solicitan que se tengan en cuenta principios básicos cada vez que el Municipio aplique el “Régimen por requerimiento”, como por ejemplo dejar constancia de la propuesta de trabajo, el plan de obras a ejecutar, la cantidad de personal requerido, los plazos estimados, las etapas y las constancias de capacitación entre otros. Como así también que consten en los expedientes la existencia de herramientas, ropa de trabajo, maquinaria, póliza de seguro y listado de personal afectado.

 

Un monto serio y razonable

EL TCM solicita al Municipio que “se determinen pautas o indicadores que den fundamento al monto presupuestado y convenido” en cada uno de los convenios. Y que también se detalle una “descripción del trabajo o servicio requerido“, que a su vez posea una “desagregación detallada de los rubros, ítems y una indicación de la unidad de medida a utilizar (metros lineales, metros cuadrados, etc)” con el fin de control.

 

Desorden y descoordinación

El TCM hace principal hincapié en que “el procedimiento de contratación se debe implementar de forma ordenada y coordinada con el RAFAM, reflejando el real estado en el sistema de movimientos de los expedientes”.  Aunque parezca una obviedad, las irregularidades detectadas llevaron al TCM a tener que recordar que “cada formulario agregado al expediente debe contener la firma del responsable de la actuación de que se trata”. Como así también se debió insistir en reforzar la instrucción de los “responsables de la utilización del sistema RAFAM a fin de evitar que se invaliden procedimientos”.

Otra de las recomendaciones que se pueden encontrar en el análisis que las tres vocales hacen sobre la auditoría del TCM deja entrever las desprolijidades con las que se administra el programa en cuestión: “Dar efectivo cumplimiento a la intervención del personal municipal con asignación específica de funciones según estructura orgánica funcional en los informes técnicos conforme lo expresado oportunamente por el Tribunal en 2011”.

También los auditores detectaron irregularidades respecto al manejo financiero de los recursos ya que recomiendan que “en caso de convenirse anticipos financieros, las actuaciones se tramiten con el debido tiempo”.

 

Por favor, más seriedad

Son insistentes las recomendaciones tendientes a brindarle la seriedad que carece la administración de dicho programa. Y es entendible. De utilizarse como ayudas circunstanciales a algunas organizaciones, Iniciativas Comunitarias pasó a tener un presupuesto cada vez más frondoso. Sobre todo en los años electorales, en donde muchas de estas instituciones se dedicaban a pleno a la militancia de los candidatos del intendente. Ejemplos de darle alguna robustez a la administración y garantizar que los recursos públicos se utilicen para lo que surge de los convenios se ordena dar “intervención al Secretario de Obras Públicas en la contratación y posterior control”. Y específicamente para que planifique “en forma periódica las obras por iniciativas comunitarias dando intervención a las direcciones de Planimetría”.

 

Control livianito

Ninguno de los hechos denunciados en #CorralPaper versaban sobre si las obras o servicios contratados se había realizado o no. Pero sí es un tema que aborda la auditoría. Y al parecer las certificaciones de los trabajos estaban bastante flojas de papeles. Basta con puntualizar algunas de las recomendaciones al respecto: “Las certificaciones de trabajos, obras y servicios” deben estar firmadas por “personal con asignación específica” y “deben coincidir con lo estipulado en el convenio, resultando improcedentes justificaciones de situaciones contrarias a lo señalado”.

Finalmente, la obviedad de la siguiente recomendación deslumbra el viva la pepa con el que se administraban dichos fondos públicos: “La revisión técnico-jurídica del convenio debe hacerse antes de suscribirlo y por asesor legal de la Secretaría”. No precisa muchos más comentarios, ¿no?

 

La deuda del TCM

Insistimos con un punto con el que se abrió este artículo: El Concejo Municipal encomendó una auditoría al Tribunal de Cuentas. Las vocales dieron cumplimiento al pedido, pero, hasta el día de hoy no se remitieron copias de dicho trabajo a quien lo solicitó. Sólo ingresó a la Comisión de Hacienda la interpretación que firman las tres vocales. La Auditoría sólo fue presentada ante el intendente Corral para que conteste las recriminaciones detectadas. A esta fecha tampoco se conoce la existencia de un reclamo formal por parte de los concejales ante el indisimulable olvido.



COMPARTIR:
Comentarios:
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!
Escribir un comentario »








 


Solar de Radio - © 2018 - Todos los derechos reservados


RadiosNet